Arthur D. Baratillo es un escritor de ciencia ficción venido a menos, que cuenta con un misterioso pasado, un plan y veinte monos.
viernes 7 de enero de 2011
S2X01 (El retorno del escritor)
No. No os hagáis los locos, que ya sabéis que significa eso de “S2x01”. Que esto es como cuando empezó Gran Hermano. A la que lo tacharon de “tele basura”, nadie miraba Tele 5. Todos mirábamos documentales de La 2. Pues igual. ¿Ninguno de vosotros se ha descargado nunca algún capítulo de una serie? No me lo creo. Pero en fin, esto es un blog no una conversación entre amigos. Así que os lo explico. S2 significa “Season 2”, lo que aquí se llamaría 2ª temporada. Y 01, significa que es el primer capítulo. Así que este es el primer “post” de la segunda temporada. Me he tomado unas semanas, no de descanso si no de trabajo. Para el que no lo sepa, la primera temporada se realizó en http://humordebaratillo.blogspot.com que es donde empezó todo. Aquí encontrareis cosas que os harán reír, y otras que os harán odiarme. Pero eso es siempre bajo el criterio de quien lee. Hechas las presentaciones, y dada la bienvenida, os dejo con una porción de la biografía no autorizada que publicó sobre mi persona, Ledramir González. Persona a la que detesto profundamente, por haberme quitado una novia en mi etapa universitaria. Os lo pongo, no por que sea verdad. La verdad sobre mi vida solo la se yo, y otras dos personas más, de las cuales una feneció hace seis años, y la otra es muda y manca. El día que quiera que la gente sepa por completo mi vida, escribiré una autobiografía, e impregnaré de veneno sus páginas, para que todo el que la lea termine llevándose el secreto a la tumba. Y sin más os dejo con un pedazo de “Arthur. Ese despreciable ser al que consideran escritor” Arthur D. Baratillo, es un mito. Un rumor. Un nombre sin una persona definida, que recorre el espacio tiempo a placer. Tras años de investigación, he encontrado pruebas suficientes que prueban que este supuesto escritor, es en realidad el último de una gran cadena de personas que antes que él se llamaron Arthur D. Baratillo. Una especie de franquicia personal. O como a mí, Ledramir González, me gusta ilustrar; una especie de herencia de superhéroe sin poderes. Como todos sabéis, existen numerosos superhéroes que no cuentan con ningún poder especial salvo su ingenio, sus millones y su mala leche. Si no conocéis ninguno, aquí os dejo unos ejemplos: Batman, El Castigador, Juez Dredd, Nick Furia, y otros muchos. ¿Qué pasa con ellos cuando envejecen? ¿Se terminó el comic? No. Un joven igualmente atormentado, hereda la fortuna y el secreto del héroe venido a menos. Pues de la misma forma, Arthur D. Baratillo viene de una extensa cadena de personas igualmente despreciables que se hacen llamar escritores de éxito. Pero eso no es todo. Cada uno de ellos se destaca por tener una gran carrera literaria, a la vez que una forma de vida bastante excéntrica. De esta forma, y aunque todavía no se puede demostrar, el Arthur que nos toca en nuestra generación, posee una nación propia. En 1960, el señor Baratillo, convenció a un senegalés de que era negro. Él. No el senegalés. Un año después, lo convenció de que era un poderoso dignatario del pueblo negro. Meses más tarde, lo convenció de que tenía que invadir un territorio para formar una nueva nación, a la que denominó, Negralia. Así, después de que su amigo convenciese a unos pocos miles de africanos, de lo mismo, Arthur D. Baratillo, emprendió un viaje desde Barcelona, hasta algún punto entre Senegal y otro lugar, donde se estableció con su corte. En 1967, Negralia se establece como república independiente del Llobregat. Pasándose a llamar, Negralia de Llobregat. Se dice, aunque no se ha podido demostrar nada, que emplea a blancos como esclavos. Les vende la falsa ilusión de un mundo nuevo donde vivir mejor, y luego les obliga a construir inmensas estructuras funerarias en forma de huevo, a golpe de látigo. Pese a todo, su carrera es larga y cuenta con numerosas novelas de ciencia ficción, premiadas con los más distinguidos trofeos. Pero este libro no pretende exaltar a este personaje si no, desenmascararlo. Entonces… bla, bla, bla… Bueno. Creo que esto ya es bastante. Yo por mi parte solo puedo deciros que en esto que han escrito sobre mí, hay cosas que son ciertas y otras que no tanto.
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